Comienzas a desbordar ideas, Donizetti, como un cántaro de olor a tierra mojada, donde plantas tus pies cada noche, esperando la música de tus amantes de hierro y madera. ¿De qué estás hecho?, me pregunto cuando te veo dormir. Siento que si toco tu carne se volverá rollos de papel oscurecido, amarillento y quebradizo; pero no eres frágil, por el contrario, estás tan adaptado al tiempo que la tinta ya no te tiñe, porque no tienes más espacio para dibujos de manos zurdas.
¿Sin sentido? No, nada es sin sentido, ni tus gritos desesperados cuando no reconoces las notas, ni tus intentos vanos por inundar tus pulmones de bálsamo. Sudas angustia, y extrañas las máscaras que ya no ves en los festivales, donde engañaste a todos, donde peleaste con el mismísimo Leonardo, enseñándole los bocetos de tus sueños. Es gracioso, Donizetti, que siempre hayas sido tanto, pero ahora seas esta barca de polvo, de aquel que todos barren fuera de sus casas.
...Deseando que no vuelvas jamás.
Le Bon Coup
Hace 4 horas





0 Delirios:
Publicar un comentario en la entrada